Fue en las obras de restauración del templo parroquial, durante el año 1987, cuando se descubrió "la otra" puerta de acceso a la iglesia. Una portada que, si bien hoy sólo se abre en determinadas ocasiones especiales (como por ejemplo en el traída de la Virgen de la Ronda), era la portada principal de acceso al primitivo templo parroquial de Carpio, erigido allá durante los siglos XIII y XIV. Dicha portada se cerró y se tapió (desapareciendo aparentemente), en el año 1774. Aunque no existen registros documentales que atestiguan las razones por la cuales se decidió tapiar esa entrada, es de suponer que la razón bien pudo ser su "encajonamiento" debido a las sucesivas ampliaciones que el templo parroquial experimentó durante el siglo XVIII, entre ellas la construcción de las capillas anexas de Santa Bárbara y San Antonio de Padua, lo que hizo que quedara un tanto esquinada, con demasiada superficie de muro en su flanco izquierdo, lo cual llevó a que en el mismo año se instaurara la portada actual a través de la cual se accede al templo.
Como se ha comentado, sobre estos arcos se levantan los ventanales de la iglesia conformados, respectivamente, por dos arcos de herradura superpuestos de estilo califal, que a su vez son más cerrados que los arcos del cuerpo superior de la torre, de estilo hispanorromano-visigótico, los cuales no son tan cerrados. Estamos ante una variedad interesante de estilos en la torre del templo parroquial.
Por otro lado tenemos la pila bautismal de mármol blanco, adornada a base de estrías que desembocan en una serie de pequeños arcos de medio punto, en cuya parte parte superior reza la inscripción "Nisi quis renatus fuerit ex agua et Spiritu Santo, non potest introire in regnum caelorum". Dicha inscripción aparece en letra gótica y alude al origen cristiano del Sacramento del Bautismo. En el libro titulado "Historia de los Sacramentos", donde aparece el origen del sacramento del bautismo y que nos conduce a ésta inscripción . Según nos muestra ésta lectura, el término Bautismo viene del griego y significa "introducción en el agua", pero la acepción cristiana del término viene del Sacramento introducido por Jesucristo. El mismo Jesús fue quien, instruyendo a Nicodemo, le llamo nuevo nacimiento, Nisi quis renatus fuerit denuo", y a la duda que aquel le proponía, de cómo era posible que un hombre ya anciano volviera a nacer le respondió Jesús, aludiendo al Bautismo, que el que de nuevo "no naciese del agua y del Espíritu Santo, no podía entrar en el reino de los cielos", o lo que es lo mismo, "Nisi quis renatus fuerit ex aqua et Spiritu Santo, non potest introire in regnum caelorum".
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