Ronda siempre fue un importante espacio geoestratégico, objeto de continuas pugnas, dada su riqueza agropecuaria y su privilegiada ubicación como "lugar de paso" desde donde controlar movimientos para defenderse de agentes externos. Precisamente en éste aspecto es donde es preciso mencionar a las Peñas de San Bartolomé, relevante accidente geográfico en la historia de Carpio de Tajo y desde donde se puede divisar todo el entorno de Ronda. Con todo ello, la importancia de las Peñas de San Bartolomé no sólo se circunscribe desde un punto de vista estratégico y defensivo.
Iniciado el culto a Santiago Apóstol como patrón del pueblo, a San Bartolomé, ya no como patrón se le siguió rindiendo culto durante muchos años en Carpio, ya que tal como nos cuenta Santiago Zamora, se le construyó una ermita hacia 1666, hoy desaparecida. La imagen que aparece adjunta corresponde a la del propio santo que se encontraba albergada en la propia ermita de Ronda. Dicha imagen fue adquirida el mismo año que la construcción de la ermita, quedando atestiguado de la siguiente forma:" Juan Rodríguez Toledano, vecino de este lugar, mando 30 ducados para ayuda a la obra que se pretende hacer de una ermita de Sr S. Bartolomé deste lugar"(libro de la Soledad, 1648). Según decían los vecinos, este santo tenía especial influencia en los noviazgos , pues aquellas "mozas casaderas" que no eran atendidas en sus deseos por el santo, le bajaban al río y le daban un buen remojón.


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